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domingo, 29 de abril de 2012

‘El problema no es la lectura, es el libro’

Según la firma de investigación de mercados Raddar, actualmente se lee más, pero hay una fuerte convergencia mediática.


Todo lo que nos han dicho sobre la lectura de libros ha estado desenfocado. Durante años se ha dicho que la lectura de libros en Colombia es baja y que debería mejorar ya que en otros países, mayormente desarrollados, estas estadísticas son más altas; igualmente la mayoría de los estudios que se han hecho sobre nuestra baja lectura de libros apunta a tres grandes condicionantes: el precio, la falta de tiempo y la obligatoriedad de lectura en el colegio.

La industria editorial local ha asumido una serie de posiciones equivocadas que han causado que el mercado del libro se distancie de sus compradores. Esta afirmación surge no solo de diversas investigaciones sino de posiciones mundiales de la industria que ha sabido actuar frente a los cambios del mercado y los flujos tecnológicos.

Recientemente Raddar Consumer Knowledge Group y Views Colombia, en coordinación conjunta con Leonardo Wilches desarrollamos un estudio para la Cámara Colombiana del Libro que partía de comprender el libro como un producto cualquiera y no un bien cultural, con el fin de establecer por qué compramos tan pocos libros, y la verdad no se dieron grandes sorpresas: se demostró que en Colombia los compradores de libros no tienen problema con el precio del libro, ni mucho menos con el tiempo para leerlos, y de ninguna manera el hecho de la obligatoriedad de lectura en el colegio los cohibió, porque simplemente son compradores y consumidores de libros, y por el contrario los lectores que no son compradores nos dejaron ver que el problema del precio no es en sí con el precio, sino con la posibilidad de acceder a este producto por préstamo de un amigo, cercano o una biblioteca, donde el reto de la industria no es el mercado sino la cultura misma.

Durante años sostuve, con poco éxito en el país, que la industria editorial debe actuar como cualquier otra industria de bienes masivos y no seguir amparada en la sombrilla de la cultura, que al final le causa mucho daño.

La percepción cultural que le hemos dado a los libros ha causado una clara idealización del producto, generando un segmento de elite de compradores, una concepción de gratuidad en el mercado, una percepción de educación y formación que han limitado a la industria.

Hoy al libro hay que comprenderlo con un producto más, que requiere ejercicios claros de marketing, canales, manejo de precios y sobre todo una gerencia enfocada a la satisfacción al consumidor y no a mantener un espacio cultural lejano del mercado. Básicamente el futuro de esta industria depende de la “desculturalización” del libro.

SE ACTIVA LA LECTURA PERO NO DE LIBROS

Es evidente que cada vez los colombianos leen más pero no libros, porque es mas divertido y socialmente funcional leer otras cosas, como mensajes de textos, chats, twitts, correos electrónicos, blogs, diarios e incluso comics, porque el libro sigue inmerso en un debate sobre la calidad cultural de los contenidos y en los lineamientos de los procesos editoriales, mientras que a nivel mundial la literatura comprendió, desde la época de la posguerra, que la producción culta es un subproducto de la industria y que lo fundamental es lograr que todos puedan leer, porque hay oferta para cada gusto.

Plantear esta ruptura en la industria no es fácil, porque es cambiar el negocio y sin duda redefinir los activos que estas tienen, más, la tecnología lo esta haciendo por ellos, logrando que un colombiano hoy lea cerca de 1.000 veces mas palabras al día que las que leía hace diez años. Esto se refleja en los inhibidores de compra que hoy tienen los libros en el mercado colombiano, que van mucho más allá de los libros.

La principal preocupación de las personas es tener tiempo libre para compartir con su familia o amigos, porque el rol del trabajo y por esto cuando le preguntamos a los colombianos que haría con una hora más al día, la mayor respuesta es estar con la familia y no leer un libro.

Esto demuestra que la particularidad del libro de ser un momento íntimo limita sus posibilidades en el mercado, que el fenómeno de acumulación de libros en pequeños apartamentos desmotiva su compra y que imaginarios como “leer en el carro es malo”, elimina el consumo.

http://www.portafolio.co/portafolio-plus/%E2%80%98el-problema-no-es-la-lectura-es-el-libro%E2%80%99

miércoles, 20 de julio de 2011

El aguardiente, licor que identifica a los colombianos




Elkin Obregón revela el enigma del brebaje en uno de los capítulos del libro 'Dios es Colombiano'

No conozco muchos textos literarios que hablen del aguardiente. Tal vez, entre nosotros los paisas, el más celebrado son las décimas que le envió Diego Calle Restrepo a un amigo, desde Estados Unidos, pidiéndole que le enviara una botella de su añorado licor. Comienzan así:

"Mi querido amigo Luis:
hace seis meses cumplidos
que aquí en Estados Unidos
suspiro por un anís;
porque en este gran país
por espantosa ironía
cualquier cosa se hallaría
que la fantasía invente,
pero un trago de aguardiente
¡nunca se conseguiría!"

Sucede y sucedió que muchos de nuestros escritores aguardienteros llevan o llevaron a la práctica, y no a sus páginas, el gusto por el impoluto. Yo, que no soy escritor, me veo ahora ante el mismo problema. Durante 40 años he sido más o menos fiel a ese producto, sin preocuparme al respecto de nada distinto a empinar el codo, y ahora se me pide que escriba 8.000 caracteres que describan, exalten o cuenten algo sobre el asunto.

Me declaro incapacitado. No dispongo de teorías, ni tampoco de anécdotas. Nunca, valga el ejemplo, he empezado el día con un trago de aguardiente, como hacen muchos adictos, y hacían también algunos campesinos antioqueños, que empezaban su faena diaria con una copa de tapetusa. Aunque la mayoría bebían a esa hora los llamados "tragos", un tazón de aguapanela enriquecido con algo de guaro o de ron. Un amigo mío, ya fallecido, se tomaba un aguardiente antes de afeitarse, para afinar el pulso.

A otro amigo, dibujante de profesión, le tiembla espantosamente la mano gracias a sus muchos años de libaciones. Por paradoja, solo el aguardiente logra ponérsela en condiciones. Como no toma de día, se convirtió en un trabajador de la noche. Hay, en fin, los que ingieren esa copa matinal como remedio o prevención contra la artritis.

Pero lo normal, por supuesto, es empezar a libar cuando cae la tarde. O un poco antes. Dice la leyenda (o la historia) que los empleados públicos bogotanos se inventaron un eufemismo, "las onces", como frase clave y secreta para darse una escapada al bar de la esquina; once letras, claro está, tiene la palabra aguardiente. Con el tiempo, la fórmula perdió su acepción pecaminosa y hoy las onces bogotanas equivalen al "algo" de los antioqueños. O, más globalmente, al té de los ingleses.

Amigo inseparable de tantos colombianos, vertido en muchos modelos y fórmulas regionales, todos válidos y deleitosos, el aguardiente carece de prosapia. No brinda, que se sepa, efectos afrodisíacos ni de otra clase, y los que lo usufructuamos ni siquiera sabemos del todo si sabe bien. Saben bien, tienen aroma y buqué los tragos de los blancos. El aguardiente entra bien, y eso nos basta. Quienes lo oficiamos somos gente mísera de tropa, y los que no lo son, como ya se dijo, no lo mencionan. No da estatus, ni siquiera literario. El bohemio que brinda por su madre el 31 de diciembre alza una copa de vino, y el personaje de 'Guayabo negro', la obra maestra de Efe Gómez, se emborrachó con brandy.

***

Dice el María Moliner sobre el aguardiente: "Bebida fuertemente alcohólica obtenida por destilación del vino". Más adelante concede otra acepción: "Aguardiente de caña: El obtenido directamente de la destilación de la melaza de la caña de azúcar". No nos nombra doña María, pero sí lo hace Michael Jackson (no ese Michael Jackson, sino el autor de Guía internacional del bar): "... En América Latina, especialmente en Ecuador y Colombia, puede referirse (el término) a un aguardiente áspero de caña, aromatizado con anís". Nada aporta a lo que todos sabemos, pero nos ubica: es el nuestro, bien claro está.

Hecho de caña gorobeta y anís, con diversas variantes y nombres en la producción de cada departamento, siempre bajo el férreo patrocinio del Estado, que no permite demasiadas variantes gustativas. Aun así, las hay. No saben igual el Néctar de Cundinamarca, el Platino del Chocó, el Cristal de Caldas, el Ónix Sello Negro de Boyacá, el Blanco del Valle, el Taparroja del Tolima. Pero, en el fondo, todos son uno.

Lo curioso es que este producto desaparece en el sur. No lo hay en Ecuador, con perdón de Michael Jackson, porque el que allá se consume recuerda más ciertos tragos españoles, como el famoso Anís del Mono. Perú y Chile son, en ese sentido, territorios del pisco, que se hace de uva. Según los entendidos, su sabor difiere en los dos países. Es mejor, dicen algunos, el de Chile, pero ni peruanos ni chilenos suelen beberlo puro, sino convertido en pisco sour, un coctel rico en zumo de limón, yerbas aromáticas, una pizca de bitter y hielo. Siguen muchas hectáreas vinícolas, que incluyen el Brasil gaúcho.

En ese país vuelve a aparecer el aguardiente, bajo el nombre de cachaza o pinga. Pero la cachaza, de libre fabricación, ofrece por lo tanto muchas opciones. Algunas son de temer, y hasta las mejores son algo crudas para el actual paladar colombiano; recuerdan de algún modo a nuestra ilegal tapetusa (también, como el tequila, una destilación del fique), muy confiable y sabrosa, valga el ejemplo, cuando provenía de Guarne y otros secretos alambiques del oriente antioqueño. O de Medellín.

Hay jugosas historias sobre la fabricación y el contrabando de la tapetusa. El mismísimo Pelón Santamarta, nuestro bambuquero estrella, cultivaba en su barrio de Guanteros ese oficio clandestino, y ante la inminente amenaza de cárcel se autodesterró. Gracias a ello recaló en México, sembró allá la semilla del bambuco, fue soldado de la Revolución, conoció a Barba-Jacob y al poeta guatemalteco Rafael Arévalo Martínez. Arévalo escribió de él una semblanza titulada

El hombre que parecía un perro, en la que lo pinta, tomando tequila y cantando sus endechas quejumbrosas, bajo la sombra tutelar del Señor de Aretal. Por cierto, el Señor de Aretal, o sea Barba, dijo de los cantos de Pelón que tenían "una excelencia de flor que se mustia, de miel que se acendra". No conozco más precisa y preciosa definición de los viejos bambucos y pasillos, ya perdidos para siempre. Pero ese es otro cantar.
Volviendo al aguardiente antioqueño, debe decirse que ha cambiado a lo largo de los tiempos. Antes tenía más anís y era más peligroso. Su porcentaje de alcohol llegó a ser de 45%, cosa brava, pero hoy se limita a un 29%, cuota que permite a un bebedor no compulsivo ingerir diariamente una media sin mucho temor a los estragos del guayabo. Muchos lo siguen tomando a la usanza antigua, de beberse de un solo trago la copa entera. Otros hemos optado por consumirlo a sorbos, costumbre heredada, tal vez, de los gringos que por aquí llegan, y así lo toman. Acaso lo estamos irrespetando, pero el resultado es el mismo.

El aguardiente sirve para muchas cosas. Como cualquier licor, propicia riñas, disputas, hace aflorar odios, confesiones antes no dichas, agresiones, incluso suicidios. Pero sigue sirviendo ante todo para conversar, para acompañar las noches de amistad en tiendas, graneros, bares y casas, sin que esa costumbre, a veces diaria, nos permita presumir de nada, ni resulte demasiado onerosa. En los viejos cafés de Medellín las meseras te llevaban, con las copas (dobles) de aguardiente, pasantes suculentos: platillos con camarones, piña, aceitunas, naranjas, uvas, cocos, tajadas de mango biche. Algunos llaman a esos pasantes tapas criollas, en alusión a las españolas. Pero estas hay que ordenarlas, y las otras llegaban con el pedido. Hacían parte del rito, como los boleros del piano.

Por fin, la mención obligada a un coctel que no registran las guías: el submarino. En un vaso de cerveza se deja caer una copa llena de aguardiente. La copa permanecerá hasta el fin en el fondo del vaso. El compuesto, que va brindando curiosas tonalidades, se bebe lentamente. Es óptimo para desenguayabar, y no conviene su abuso.
[Condensado]


ELKIN OBREGÓN

El autor, en pocas palabras: Caricaturista, poeta, pintor, cronista y traductor. Ha publicado 'Grafismos', 'Versos de amor y de los otros', 'Los invasores', 'Memorias enanas', 'Como si fuera un niño' y 'Trazos'.

Tomado de eltiempo.com el 20 de julio de 2011

-- Desde Mi iPad

sábado, 13 de noviembre de 2010

Los 10 libros más vendidos de la semana

Colombia

Noviembre 13 de 2010

1.- "La caída de los gigantes" - Ken Follett
2.- "Los hombres que no amaban a las mujeres" - Stieg Larsson
3.- "El tiempo entre costuras" - María Dueñas
4.- "La ciudad y los perros" - Mario Vargas Llosa
5.- "La elegancia del erizo" - Muriel Barbery
6.- "La reina en el palacio de las corrientes" - Stieg Larsson
7.- "El profesor" - John Katzenbach
8.- "Los pilares de la tierra" - Ken Follett
9.- "Contra el viento del norte" - Daniel Glattauer
10.- "La pasión de Policarpa" - Pedro Badran

http://www.dinero.com/negocios/10-libros-vendidos-semana_79842.aspx

sábado, 18 de septiembre de 2010

Los 10 libros más vendidos de la semana

Septiembre 18 de 2010.

COLOMBIA

1.- "Los hombres que no amaban a las mujeres" - Larsson Stieg
2.- "La elegancia del erizo" - Muriel Barbery
3.- "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina" - Stieg Larsson
4.- "Santa suerte" - Jorge Franco
5.- "Africanus, el hijo del cónsul" - Santiago Posteguillo
6.- "La pasión de Policarpa" - Pedro Bddran
7.- "La reina en el palacio de las corrientes de aire" - Stieg Larsson
8.- "Memorias del águila y del jaguar" - Isabel Allende
9.- "Las cosas que no nos dijimos" - Marc Levy
10.- "El país de las mujeres" - Gioconda Belli

(Fuente: Librería Nacional)

http://www.dinero.com/actualidad/vida-ejecutiva/cultura/10-libros-vendidos-semana_77196.aspx

sábado, 14 de agosto de 2010

Fundalectura, 20 años

Como su misma directora, Carmen Barvo, lo comenta, Fundalectura (la Fundación para el fomento de la lectura), que celebra 20 años de existencia en el marco de esta Feria del Libro de Bogotá, "es una de esas raras instituciones colombianas, que en otros países se mira con envidia".


En una época en que no se hablaba ni acá ni en otros países de responsabilidad social, un grupo de empresarios del sector editorial, impresor y de producción de papel le apostó al tema.

"Como balance, creo que en este momento somos reconocidos nacional e internacionalmente como una entidad seria que trabaja, de una manera vanguardista, en programas de promoción de lectura y que ha influido profundamente en las políticas de la lectura, de bibliotecas y más recientemente en las de primera infancia", explica Barvo.

En unión con organismos gubernamentales, como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), la Biblioteca Nacional y las alcaldía locales, entre otros, Fundalectura ha estado detrás de los programas 'Leer en familia', que contempla los planes de lectura para la primera infancia, y los de lectura en espacios no convencionales de Bogotá como los paraderos de libros para los parques (47), las plazas de mercado (5), las Bibliotestaciones (6) y Libro al viento.

"En este momento estamos llegando, de la mano del Icbf, con lectura a 2.516 jardines infantiles en el país, a 230 jardines distritales de Bogotá y se han abierto cinco centros de lectura en familia en igual número de localidades", agrega la directora de Fundalectura, al destacar cómo los índices de lectura mejoran cuando se llega con los libros a donde está la gente.

Pensar la educación entérminos de lectura

Usted ha comentado la necesidad de pensar la educación en términos de lectura. ¿De qué se trata?

La lectura tiene que atravesar todas las materias. Hasta ahora sólo hemos considerado que la lectura es un problema del profesor de español. A través de la lectura llega la comprensión y la capacidad comunicativa. Y eso se logra a través de bibliotecas escolares.

¿En qué consiste Plan Nacional de Bibliotecas Escolares?

En Colombia no existen bibliotecas escolares, salvo las de Bogotá, Medellín y Cartagena. Creo que el país tiene que empezar a pensar en eso seriamente. Este plan está por construirse. Fundalectura ha venido trabajando mucho en esto y está dispuesta a ofrecer todo su apoyo para configurar un Plan Nacional de Bibliotecas Escolares.

¿Cómo ve el auge del libro digital?

Yo creo que esto del libro digital y sus cifras llamativas es perfectamente normal. Hay más gente leyendo, en más plataformas. Y cada cual tiene que leer en la plataforma física en donde se sienta más cómodo. Pero que esto quiera decir que todo el mercado y todos los lectores se están pasando a los libros digitales, no lo creo.

¿Qué reto tienen los formatos actuales de libros infantiles?

Las investigaciones más recientes muestran que en primera infancia seguirán los libros ilustrados, que incorporan música y rima, pues se trata de un proceso a través del lenguaje.

¿Cómo ve la pérdida del dinero que para las bibliotecas?

El Congreso de la República, que es consciente de la inversión tan alta que se hizo durante ocho años en este país, no puede dejar perder esa inversión y esta oportunidad para el país. Las bibliotecas necesitan renovarse y ese dinero era fundamental.
http://bogota.vive.in/libros/articulos/agosto2010/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_VIVEIN-7854083.html

jueves, 1 de abril de 2010

Lo que le falta al tiempo

"El problema de la edad es que, de repente, todo deja de sorprendernos, y es en la sorpresa donde está la vida".

"Todos queremos ser lo que una vez fuimos. A estas alturas de la vida, ya ni siquiera nos sorprenden los sueños. Empezamos a repetirnos".

"La voluntad es el primer paso para la curación del alma".

"La famosa falta de tiempo te habrá arrebatado el placer mas grande que una madre puede tener: saborear a su hijo en los momentos mas sencillos y cotidianos. Se habia perdido los trozos mas sabrosos de la tarta de la vida".

"Los humanos nos complicamos la vida para encontrarle un sentido a estar aquí. Los que escriben plasman en sus escritos su yo más oscuro, buscando que la palabra los redima. Los que pintan buscan expresar con colores y formas sus pensamientos y sentimientos más ocultos, lo que no se atreven a decir. Los que guardan secretos, en el fondo quieren ser descubiertos. Los que enseñan, en verdad buscan aprender. Los que odian, sencillamente necesitan amor. Los que no hablan, buscan ser escuchados. Los que gritan, buscan desesperadamente encontrar su silencio. Somos muy complejos.."

"Qué valor tenia ser fiel? la infidelidad de la carne era lo de menos. Esa, aunque le doliera la podía entender. La que no podía soportar era la otra, la que también se llamaba deslealtad. Para esa no estaba preparada (Sara la esposa de Cadiz). Llegados a ese punto de sus vidas, la honestidad era la única que hibiera podido salvarlos. Pero él no la había tenido. No había querido tenerla".

Finalizo la lectura del libro el dia 4 de septiembre de 2010, una historia muy conmovedora y real en donde se ve la debilidad del ser humano en donde un hombre adulto con una carrera exitosa por delante se deja llevar por la emoción de estar junto a un niña joven pintora, enigmática por demás, terminando con todo lo construido con su esposa Sara y su hijo Pascal... pero el amor... o el capricho hacia Mazerine pudo mas que todo esto..... y termino solo, con su ego destruido, muriendo en una tragica situación.....

La isla bajo el mar

La isla bajo el mar cuenta la historia de Zarité, una muchacha mulata en el Santo Domingo de tres siglos atrás. Vendida como esclava a los nueve años, la joven logrará conseguir la libertad y la felicidad, saliendo adelante pese a las numerosas trampas que le ponga delante su destino.
Zarité trabaja como esclava en la plantación de azúcar del francés Valmorain. La protagonista está rodeada de numerosos personajes que la ayudan o la frenan en sus objetivos. Una prostituta, una curandera, la cocinera de la plantación o las dos esposas de su amo: todas ellas personajes con un toque de magia que le dan a la novela el color característico de otras obras de la autora. En una de las rebeliones de los esclavos, cansados del constante maltrato al que son sometidos, éstos provocan un incendio en la plantación. Zarité huye junto con Valmorain en un primer paso en su camino para la dignidad que se le ha negado como esclava.
A lo largo de la novela, Allende nos narra cuatro décadas en la vida de esta mujer, a la vez que reconstruye las condiciones de vida de los esclavos y su lucha incansable por la libertad

http://www.blogdelibros.com/la-isla-bajo-el-mar-de-isabel-allende/

sábado, 20 de marzo de 2010

Una mirada a los libros de la década


Con el ocaso de la primera década del siglo XXI comienzan a aparecer por estos días, como ya es tradición, los famosos listados de libros, amados por unos y odiados por otros. ¿La razón? A pesar de mostrar tendencias, en estas listas siempre se queda por fuera alguien que debería haber estado. EL TIEMPO consultó algunos medios y portales, cuyos listados dan luces sobre los títulos que dejaron huella en este periodo.
Al observar algunos títulos, tanto los escogidos por medios reconocidos como los votados por los lectores en varios portales, se encuentra que varias de las posiciones son ocupadas por sagas literarias, que sin lugar a dudas marcaron una tendencia en la década, y convirtieron sus libros en verdaderos éxitos editoriales. En la categoría infantil, estas series fueron creadoras de semilleros de lectores, que crecieron con sus libros; mientras que en el rango de adultos fueron generadoras de mercados cautivos de lectores.
Fue el caso de colecciones juveniles como Harry Potter, de la escritora inglesa J.K. Rowling, y 'Crepúsculo', de la estadounidense Stephenie Meyer. En el rango de un público lector mayor, se destacan los libros del estadounidense Dan Brown, el afgano-estadounidense Khaled Hosseini, el inglés Ken Follet, el español Carlos Ruiz Zafón y el sueco Stieg Larsson, entre otros.
Junto a los éxitos comerciales ('best seller'), aparecen también libros bautizados por algunos críticos en la categoría de "alta literatura", llamados a ser los "clásicos del futuro", como los bautizó el reconocido editor español Jorge Herralde.
En este grupo, sobresalen, en particular, dos voces de habla hispana: el chileno Roberto Bolaño ('2666') y el dominicano Junot Díaz ('La maravillosa vida breve de Óscar Wao'), considerado por la crítica como uno de los escritores revelación de la década, ganador del Premio Pulitzer 2008.
Títulos destacados
Dos de los listados más completos y serios, quizás, son el del periódico inglés The Times y el de la revista Rockdelux de Barcelona. El primero hace una selección de 100 títulos, en los que priman los escritores de habla inglesa, mientras que la publicación española presenta un listado de 20 títulos más cercanos al habla hispana (véase recuadro).
Para The Times, el primer lugar lo ocupa 'La carretera' (2006), del estadounidense Comarc McCarty, cuyo libro también fue seleccionado, aunque en posiciones diferentes, por el diario The Guardian, por el portal estadounidense 'goodreads.com' y por la revista Rockdelux, entre otros.
Sobre la novela de McCarty, la crítica comentó que tiene la particularidad de reflejar los temores naturales de la humanidad con el cambio de milenio y la incertidumbre del comienzo del siglo XXI.
The Times también destaca en su listado libros como 'Suite francesa' (2006), de Irène Némirovsky (5); 'Nunca me abandones' (2005), de Kazuo Ishiguro (24); 'Juventud' (2002), de J. M. Coetzee (52); 'Pelando la cebolla' (2007), de Günter Grass (65), y 'Me llamo rojo' (2001), de Orhan Pamuk (69).
Por su parte, el portal 'goodreads.com' presenta un listado de los 100 mejores libros de la década escogidos por los lectores. Esta selección, al igual que la de Amazon.com, plasma la preferencias de un público lector más general, inclinado por los 'best sellers'.
En los cinco primeros lugares, los lectores de este página web escogieron: 'Te amaré por siempre' (1), de la escritora Audrey Niffenegger; 'Harry Potter y las reliquias de la muerte' (2), de J.K. Rowling; 'Cometas en el cielo' (3), de K. Hosseini; 'Crepúsculo' (4), de S. Meyer, y 'Mil soles espléndidos' (5), de K. Hosseini. Vale la pena anotar que otros títulos de Harry Potter también se ubican en las posiciones 6, 11 y 15.
Aparecían también (al 31 de diciembre), 'La carretera' (12), de Comarc McCarty; 'El castillo de cristal' (17), de Jeannette Walls; 'El código de Da Vinci' (21), de Dan Brown; 'Expiación' (Atonement) (22), de Ian McEwan; 'La sombra del viento' (27), de Carlos Ruiz Zafón; Ángeles y demonios' (37), de D. Brown, 'Nunca me abandones' (44), de Kazuo Ishiguro; 'Oryx y Crake' (53), de Margaret Atwood; 'La maravillosa vida breve de Óscar Wao' (58), de Junot Díaz; 'Hija de la fortuna' (84), de Isabel Allende; 'Los hombres que no aman a las mujeres' (84), de Stieg Larsson; 'Un mundo sin fin' (89), de Ken Follet, y 'Los detectives salvajes' (102), de Roberto Bolaño.
Algunas de estas novelas ratifican su éxito, también, gracias a sus respectivas adaptaciones cinematográficas.
A su turno, la revista venezolana letralia.com, dirigida al público hispano, escogió los diez libros de la década, en una votación que adelantó con sus lectores. Los resultados fueron: 'Los detectives salvajes' y '2666', de Roberto Bolaño, en las posiciones 1 y 2. Les siguen 'La fiesta del chivo', de Mario Vargas Llosa; 'Soldados de Salamina', de Javier Cercas; 'Delirio', de Laura Restrepo; 'Historia universal de la destrucción de los libros', de Fernando Báez; 'La sombra del viento', de Carlos Ruiz Zafón; 'Tu rostro mañana', de Javier Marías; 'Sefarad', de Antonio Muñoz Molina, y 'Travesuras de la niña mala', de Mario Vargas Llosa.
Raking de los 20 libros de la década, según la revista Rockdelux (Barcelona)
1. Roberto Bolaño,'2666' (Anagrama, 2004)
2. Cormac McCarthy, 'La carretera', 2006 (Mondadori, 2007)
3. W. G. Sebald, 'Austerlitz', 2001 (Anagrama, 2002)
4. Amy Hempel, 'Cuentos completos',  2006 (Seix Barral, 2009)
5. Richard Ford, 'Acción de gracias', 2006 (Anagrama, 2008)
6. Jonathan Franzen, 'Las correcciones', 2001 (Seix Barral, 2002)
7. Alice Munro,'Escapada', 2004 (RBA, 2005)
8. Michael Chabon, 'Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay', 2000 (Mondadori, 2002)
9. Ian McEwan, 'Expiación' , 2001 (Anagrama, 2002)
10. Haruki Murakami, 'Sauce ciego, mujer dormida' 2006 (Tusquets, 2008)
11. Enrique Vila-Matas, 'París no se acaba nunca' (Anagrama, 2003)
12. Tobias Wolff, 'Aquí empieza nuestra historia', 2008 (Alfaguara, 2009)
13. Charles Baxter, 'El festín del amor' 2000 (RBA, 2001)
14. Tom Spanbauer, 'Ahora es el momento', 2006 (Mondadori, 2007)
15. Jeffrey Eugenides, 'Middlesex', 2002 (Anagrama, 2003)
16. James Ellroy, 'Seis de los grandes', 2001 (Ediciones B, 2001)
17. John Banville, 'El mar', 2005 (Anagrama, 2007)
18. Junot Díaz, 'La maravillosa vida breve de Óscar Wao', 2007 (Mondadori, 2008)
19. Patrick Modiano,'En el café de la juventud perdida', 2007 (Anagrama, 2008)
20. Roberto Saviano, 'Gomorra', 2006 (Debate, 2007)
Publicado el 30 de diciembre de 2009
CARLOS RESTREPO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO